Ponerse delante de un micrófono y hablarle a alguien que no está no es nada sencillo. Los locutores y actores de voz tienen el deber de transmitir un mensaje que no ha sido escrito por ellos y que debe llegar a alguien de forma efectiva.
Dejando de lado toda la técnica vocal, la dicción y todo el trabajo que se le supone a un locutor profesional, hoy queremos hablar de tocar la piel, llegar a la fibra.
Cuando el locutor se encuentra por primera vez con un texto que tiene que locutar, se enfrenta a un trabajo mental que en muchas ocasiones debe realizarse en cuestión de minutos. Muchas veces, ese texto final se ve por primera vez en el atril, unos minutos antes de comenzar a grabar. Antes de ese momento, el locutor puede no saber qué va a grabar exactamente.
Es cierto que en muchos casos la grabación es dirigida por un equipo que aportará ideas para que el locutor pueda darle forma a ese texto. Pero ese primer momento, lo dice todo sobre el locutor.
Un voice-over debe hacerse algunas preguntas antes de saber cómo tiene que leer ese texto. Pero lo primero: Ya hemos dicho algo mal. Pues el locutor no debe “leer”. Si no contar, hablar, decir y transmitir. Un locutor que es capaz de convencerse a sí mismo es capaz de convencer al oyente.
¿Quién es la persona que está hablando? ¿Sobre qué habla? ¿Qué posición tiene frente a lo que está contando? ¿A quién se lo dice? ¿Con qué intención se lo dice?
La locución publicitaria trata en muchos casos de convencer. Pero ya no sirven aquellos tonos y aquellas voces grandilocuentes que te hablan desde el cielo como si fuesen dios. Ahora, la voces en publicidad son la de tu colega, tu padre, la vecina o el vecino… Y esa es la clave para que el mensaje llegue. Cercanía.
Las marcas no buscan dar lecciones al cliente, no buscan una posición de superioridad. Han bajado al suelo para ser nuestro amigo o nuestra amiga, ese que siempre nos acompaña y que quiere lo mejor para nosotros. Ese que siempre se preocupa y que echa una carrera hasta nuestra casa cuando estamos mal.
En publicidad, cada inflexión, cada pausa y cada coma están muy pensadas para dar una connotación al mensaje. Los spots son muy cortos y eso implica tener que optimizar el mensaje al máximo. Por eso los creativos pasan semanas diseñando la campaña publicitaria con el fin de que la campaña acabe siendo un éxito. Y es responsabilidad del locutor, conectar rápidamente con esa intención del mensaje para interpretar su papel a la perfección.
No es algo sencillo si tenemos en cuenta que las sesiones de grabación suelen ser muy intensas y se busca un resultado óptimo lo más pronto posible. Por eso, la formación del locutor en aspectos como la interpretación jugarán un papel muy importante a su favor en su trabajo a la hora de afrontar una de estas sesiones.
